Heredar no siempre significa recibir dinero. A veces, una herencia puede incluir deudas que superan el valor de los bienes. Por eso, antes de firmar nada ante notario, es vital que conozcas las 4 formas principales en las que se puede plantear una situación hereditariaConocer esta distinción puede salvar tu patrimonio personal.

1. Herencia Testada (con testamento)

Es el escenario ideal. El fallecido dejó por escrito su voluntad. Aquí, el reparto se divide típicamente en tres tercios:

  • La Legítima: La parte intocable para los herederos forzosos.
  • La Mejora: Para beneficiar a alguno de los hijos.
  • La Libre Disposición: La única parte que se puede dejar a un extraño o amigo.

2. Herencia Intestada (sin testamento)

Como vimos en artículos anteriores, aquí la ley decide por ti. No hay «libre disposición» ni «mejoras» a voluntad. Todo se reparte a partes iguales entre los parientes más cercanos.

3. Aceptación pura y simple

¡Cuidado aquí! Si aceptas la herencia de esta forma, aceptas los bienes y también las deudas. Si las deudas del fallecido son mayores que sus activos, tendrás que responder con tu propio dinero.

4. Aceptación a beneficio de inventario

Esta es la opción más segura si hay dudas. Aceptas la herencia, pero las deudas del fallecido se pagan solo con el patrimonio del fallecido. Tu dinero personal queda blindado. Si sobra algo después de pagar deudas, te lo quedas; si no, no pierdes nada.

¿Es segura mi herencia?

Muchas familias aceptan «Pura y simple» por defecto y terminan arruinadas. No cometas ese error.

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